Exposición colectiva en Vía Cordillera.
Santa Catarina, Nuevo León, México.
7, 8 y 9 de junio de 2019.
Festival de Arte Vía Cordillera.

Artistas: Juan Pablo Torres, Tetei Cornejo, Nydia Lilian, Nef Espino, Mercedes Sánchez, Fernando Gallegos, Iván Manríquez, Esto Es Para Esto, Marcel del Castillo, Daniel Martínez, Marco Ríos, La Lucha Libre y Yolanda Leal.

Texto curatorial
El 7, 8 y 9 de junio de 2019 se llevó acabo en Vía Cordillera (un complejo de edificios habitacionales, oficinas y negocios, ubicado en el poniente de la ciudad metropolitana de Monterrey) un festival de arte y cultura, que abarcó desde manifestaciones folclóricas y manualidades, hasta expresiones de arte contemporáneo; Transliterado fue invitado a presentar una exhibición en el evento. Se pensó en un ejercicio curatorial sencillo, en el que las relaciones temáticas y estéticas guiaran la experiencia del público asistente.
Como concepto rector se buscó hablar de algún tema problemático en la sociedad regiomontana, encontrando en la emergencia ecológica la base discursiva. El área metropolitana de Monterrey es considerada como la más contaminada de Latinoamérica, siendo la calidad del aire la situación más preocupante del conflicto. Siguiendo tal concepto, se realizó la selección de los artistas; aquellos que de alguna u otra forma hablaran de la naturaleza desde un acercamiento contemplativo, otros desde la crítica social y la condición del humano, y otros tantos desde la fantasía.
Desde un lado contemplativo, en los trabajos de Juan Pablo Torres y Nydia Lilian, podemos observar imágenes fotográficas referentes a paisajes naturales, que muestran un tiempo quieto capturado como instante, asomándose indicios de la existencia humana; es ahí donde el trabajo de Tetei Cornejo se hilvana al supuesto narrativo: acuarelas de flores cual ilustración botánica. La modernidad y el método científico clasifican a la naturaleza, en el acto de apropiarse de lo ya dado. Tal vez acá podríamos subrayar la vertiente fantástica de la selección: Nef Espino y su mundo Lepapel, así como los collages de Mercedes Sánchez. Del primero, toda una realidad paralela a la nuestra es representada en los personajes, escenarios y situaciones que emergen de la imaginación de Espino; otra naturaleza en la que todo está conectado en armonía. La fantasía da lugar al surrealismo en el trabajo de Mercedes, una extensión hacia la psique social de esta relación humano-naturaleza que se pretendió tratar en el ejercicio.
Continuando bajo esa línea que vincula lo humano-naturaleza, las fotografías de Fernando Gallegos nos hablan de la huella que en el paisaje natural dejan los humanos; y no precisamente una huella conciliadora con su entorno, sino agresiva, extraña al mismo. Desechos que evidencian una desconexión total con su esencia. Gallegos la presenta desde lo específico, el encuentro inmediato con el vestigio, contraponiendo, pero continuando, con el trabajo de Iván Manríquez, donde se aprecia, desde lo general, desde una vista amplia, la intervención humana en el paisaje natural. Manríquez, en su caso, cual vuelo de ave que observa desde el cielo, nos hace partícipes de vastos campos tratados por la civilización para cierto beneficio matérico ya cuestionable, extendiendo la idea a formas cúbicas que refieren al planeta Tierra en constante abrasión.
Así llegamos al trabajo del colectivo Esto Es Para Esto, en el que un conjunto de imágenes en movimiento, un tanto desalentadoras sobre el rumbo de la humanidad, nos conducen a un cuestionamiento acerca del imaginario contemporáneo en el consumo como existencia; dialogando con una caja de luz de Marcel del Castillo, en la que vemos una suposición de fotografías que nos muestran un panorama preocupante de la huella urbana en la que se habita en Monterrey y su área metropolitana. Estos acercamientos entre naturaleza y lo humano, que también podemos observar en las cajas de cerillos de Yolanda Leal (de una marca muy popular), a las que intervino con fotografías de animales muertos -lo más seguro atropellados-, a lado de carreteras, implican profundas preguntas sobre la condición del ser humano como ente que solo existe al manipular la naturaleza, últimamente en contra de esta.
Se finaliza la propuesta de exposición con el trabajo del colectivo La Lucha Libre (compuesto por Miguel Herrera y Lourdes Nava), en el que vemos paisajes naturales trasladados a caracteres digitales propios de la computación, como si fuera un recordatorio del futuro próximo, en el que probablemente solo podamos acceder a tales paisajes desde la reacción digital, por la pérdida descontrolada de lo natural. Por parte de Daniel Martínez y Marco Ríos, abstracciones geométricas de entornos invitan a reflexionar sobre las formas orgánicas en la naturaleza, buscando con ello apreciar lo que aún podemos disfrutar.
De esta manera se concluyó el ejercicio curatorial “Natura”, que se llevó a cabo en el Festival de Arte Vía Cordillera, pretendiendo aportar un pequeño grano de arena a la necesidad de comprender la urgencia que tenemos los regiomontanos (y la sociedad global), de revertir el grave daño que estamos ocasionando al planeta, del que somos parte, con la contaminación excesiva que estamos produciendo.