Texto sobre la exposición “(NOS)OTROS”, de la artista Atenas Orozco, que se presentó los meses de octubre y noviembre de 2020, en el espacio independiente de arte TRANSLITERADO, ubicado en el centro de la ciudad de Monterrey, México.

Nos encontramos inmersos en una sociedad en la que la empatía por el otro se cuantifica en la cantidad de interacciones que se puedan obtener a través de los dispositivos electrónicos de los medios digitales de comunicación masiva; un reconocimiento intercedido por la pantalla, el síndrome del ojo seco, porque así es más sencillo, con la distancia de por medio, para no tocarnos el cuerpo, ni vernos realmente a la cara. Así, inmersos cada uno en sí mismos, nos relacionamos con los supuestos que construimos individualmente, con el avatar adecuado, que permita mantener la representación idónea ante el cúmulo, casi infinito, de proyectos de autorrealización mediática. Somos la electricidad para el transporte, modificación y almacenamiento de información que nuestros dispositivos electrónicos utilizan para configurarnos como personas; cabe señalar que en latín, el concepto de “persona” significa “máscara del actor”, y “máscara”, en griego, “delante de la cara”.

El mundo digital se soporta en edificios enormes con computadoras interconectadas, la “nube” encuentra su sustento en kilómetros y kilómetros de cables que descansan en el profundo océano, que emergen a la superficie, desplegándose por la tierra, los continentes e islas. Ahí en la ciudad están los cables, sobre nosotros, enterrados, al ras del suelo. Postes sostienen los cables ante el habitante ficticio, oculto detrás de su teléfono móvil. Atenas Orozco observa esos cables suspendidos, los fotografía, y en ellos distingue relaciones multifacéticas, en la vida real, como en lo imaginado. Somos manifestaciones de una abstracción mayor, el conjunto de una psique total, donde cualquier forma es similar a otra en la electricidad de los dispositivos electrónicos; el bluetooth de nuestras redes inalámbricas. ¿Y dónde está la psique total? Ahí en los cables. Nos habla de dinero, amor, sexo, religión, arte, de la tristeza generacional constante. Atenas también se deja entrever, cuando al copiar a mano esas imágenes fotográficas a un papel Fabriano, nos entrega frases íntimas de su pensar y sentir en la psique panóptica que descansa en esos cables; es interesante destacar que la mayoría de esas fotografías en las que Atenas basa sus dibujos, fueron capturadas con su smartphone. En el proyecto de (NOS)OTROS, se entrelaza el material conductor de ideas, representado por los cables, con la noción de la electricidad como herramienta y medio, que aparece en la historia de la humanidad como la ocasionante de una híper individualización que apenas logramos dimensionar.

“Los tiempos en los que existía el otro se han ido. El otro como misterio, el otro como seducción, el otro como eros, el otro como deseo, el otro como infierno, el otro como dolor va desapareciendo. Hoy, la negatividad del otro deja paso a la positividad de lo igual. La proliferación de lo igual es lo que constituye las alteraciones patológicas de las que está aquejado el cuerpo social. Lo que lo enferma no es la retirada ni la prohibición, sino el exceso de comunicación y de consumo; no es la represión ni la negación, sino la permisividad y la afirmación. El signo patológico de los tiempos actuales no es la represión, es la depresión. La presión destructiva no viene del otro, proviene del interior.” – “La Expulsión de lo distinto”, Byung-Chul Han.

¿Será que ahí se encuentra la inquietud de Atenas? ¿En tratar de dimensionar cómo esos cables son contenedores de ese signo del que habla Byung-Chul Han? La electricidad de lo digital, esos edificios enormes de computadoras interconectadas posibilitando “la nube”. Cables y cables en el paisaje urbano de Monterrey. Postes y postes. A veces el cielo azul, casi siempre gris. La señal de internet, el camino a la híper individualización. Vivimos en nuestros teléfonos que se sustentan en cables. Somos los cables que observamos al transitar las calles de Monterrey. Y atrás, el tema de la electricidad como un pináculo de la invención humana, de aquellos descubrimientos que han cambiado la Historia. La electricidad que conduce los cables, elemento matérico del avatar solitario, el individuo representado en el perfil de las redes sociales y las apps de moda. De cápsula a cápsula, viendo la pantalla del teléfono móvil, mientras el paisaje urbano crece y con él los cables.

Eliud Nava.